Y2K: utopías para el cambio de milenio

2000 fue una cifra que para nuestros tatarabuelos guardaba una gran promesa. Significaba el cambio de siglo y el cambio de milenio*. Durante el segundo milenio (del 1000 hasta al menos el 1900) los europeos habíamos pasado de la Edad feudal al Renacimiento y la colonización del nuevo continente, y de ahí, según los intelectuales, hasta las revoluciones modernas de la ciencia, la sociedad, la política y la industrialización.

El progreso en su máxima potencia. Por eso no es de extrañar que una cifra tan pura (repleta de ceros) significara desde el siglo XIX el futuro (para entender esta última frase, recomiendo la lectura del artículo: Cuando inventamos el futuro).

Una de las ilustraciones de Jean-Marc Côtet de finales del XIX: así imaginaba el año 2000 la sociedad francesa
Una de las ilustraciones de Jean-Marc Côtet de finales del XIX: así imaginaba el año 2000 la sociedad francesa

El 2000 siempre fue sinónimo del futuro.

En la pasada década de los 90 se olía en el aire una emoción compartida de que ese hito especial estaba a la vuelta de la esquina. Una superstición colectiva de que lo dosmilero aportaría mágicamente un salto para la Humanidad, justo cuando las nuevas tecnologías TIC e Internet permitían hacer cosas hasta entonces inimaginables, tales como comunicarse casi a tiempo real con personas de todo el mundo o jugar dentro de mundos virtuales.

Esto se manifestó a través de la estética de una manera especial.

Frecuentemente cuando se trata de definir el tipo de visiones de futuro a finales del siglo XX y XXI la respuesta facilonga es que todo era distópico: los 90 vieron blockbusters como Waterworld (1995) o The Postman (1997) en las que la humanidad sobrevivía tras un apocalipsis nuclear, culminando el siglo con The Matrix (1999), máxima distopía postapocalítpica cibernética. Los 90 es también la década del cyberpunk y el surgimiento, para algunos, del post-cyberpunk.

Más aun, no sólo el cine de ciencia-ficción se plagó del género post-apocalíptico. Películas como El fin de los días (1999), protagonizada por un personaje “Schwarzenegger”, tiraban de ese halo del milenarismo tan sobado en los medios de entonces: el 2000 como una de las fechas del Juicio Final.

La realidad es que paralelamente corrían unas esperanzas muy utópicas por entonces, muy marcadas por las promesas que albergaban las nuevas tecnologías como Internet y en parte la Realidad Virtual. Podríamos decir que sería la contratendencia a Matrix: en el XXI estaríamos conectados a máquinas y tendríamos la posibilidad de construir mundos a nuestro antojo, y eso lo iba a molar todo.

Estos anhelos estuvieron muy extendidos en la cultura popular y en la moda de influencia estadounidense. Uno de los iconos secretos a nivel temático y estético podría ser la serie ReBoot (1994-2001).

Se dice es la primera serie de animación 3D creada por completo por ordenador, un proyecto ambicioso para los recursos que había en la época (en comparación con los de hoy en día), que sitúa todo su universo en el mundo cibernético.

Podría decirse que en sí no tenía un argumento muy original: recuerda exageradamente a la propuesta de Tron (1982), en tanto que especulaba con la “vida” dentro de una computadora. Pero aun así, en ReBoot las tramas e historias, así como la estética son más enriquecidas con las nuevas visiones y expectativas de entonces.

Quizá la peculiaridad más interesante de esta serie es que el imaginario de lo cibernético, de los 80 a los 90, había cambiado por completo, al mismo ritmo probablemente que la adopción de los PCs en ámbitos domésticos y laborales, así como de Internet y en la cultura del consumo masificado.

 

Y2K es el nombre con el que actualmente se define las estéticas de este período 1995-2004 aproximadamente. Se caracterizó por:

  • El ensalzamiento de lo artificial y lo relacionado con los robots y las máquinas futuristas, en la moda y el diseño esto por ejemplo se traducía en forma de plástico transparente, materiales translúcidos, telas metalizadas y texturizadas, diseños minimalistas con líneas redondeadas a lo Apple, blancos nucleares Neutrex lejía;
  • El imaginario cibernético (por entonces el término digital no se estilaba tanto como lo ciber) y la mainstreamización de las ciberutopías;
  • Mucho optimismo; no vomitabas arco iris, sino corazones 3D poligonales,
  • Celebración de la “Aldea Global” a lo McLuhan con toques étnicos o tribales
  • Sonidos muy electrónicos y tecno o incluso industriales, repetitivos, en la música,
  • Imaginería cyborg y alien,
  • Mucha influencia de la cultura Rave;
  • Ciberdelia a tope (la creencia de que mediante las nuevas tecnologías se podía alcanzar nuevos estados de conciencia)
  • La velocidad y la aceleración a lo Run, Lola Run (1998) con efectos de desenfoque, delay, fragmentación…
  • Toques retrofuturistas con influencias años 60 y 70
  • Abuso de gráficos generados por ordenador y  surrealismo cibernético

Y2K es el término con el que se conoce en inglés también lo que aquí llamábamos el “efecto 2000”, aquello que se decía que el cambio de milenio iba a dar fallos en las máquinas y computadoras porque les costaría interpretar el cambio de fecha (y que luego por lo visto no fue tan apocalíptico como en los noticiarios lo retrataban).

Existe un Tumblr muy interesante llamado “Institute for Y2K Aesthetics” que recoge una cantidad ingente de imágenes y referencias en la música, diseño, moda y cultura popular, que van desde la “life in plastic is fantastic” de Aqua, hasta la primera Apple Store abierta en 2001 y los diseños de los iMac G3, pasando por recortes de revistas para adolescentes con vestidos “prom” plateados y peinados marcados con planchas onduladas, o una moda pre-Matrix repleta de colores neones y el pelo de punta con gel efecto húmedo.

Pantallazo de "Tamagotchi" - Daze (1997)
Pantallazo de “Tamagotchi” – Daze (1997)
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Britney Spears por Jill Greenberg (2000)
Esto no fue exclusivo de EEUU, hasta España pudo ver la gloria del Y2K incluso con discazos como este de Camela "Amor.com"
Esto no fue exclusivo de EEUU, hasta España pudo ver la gloria del Y2K incluso con discazos como este de Camela “Amor.com”
O con anuncios de la nueva lejía potente para conseguir ese look blanco nuclear - Neutrex Futura (2001)
O con anuncios de la nueva lejía potente para conseguir ese look blanco nuclear – Neutrex Futura (2001)

¿Qué es del Y2K hoy?

En torno al propio 2000 y sobre todo en 2001 estalló la burbuja de las empresas punto com, una burbuja especulativa que quizá en España no se habla tanto pero que en el joven Silicon Valley de entonces marcó una sacudida muy importante, con el cierre de empresas que habían subido como la espuma.

El broche final llegó entre aquel 11-S de 2001 y la bajona del optimismo sobre lo cibernético, que no levantaría cabeza aproximadamente hasta el 2005, coincidiendo con el primer congreso sobre Web 2.0

Sin embargo no fue una simple moda que vino y se olvidó para siempre. Y2K es el momento en que las ciberutopías, utopías que sitúan las nuevas tecnologías digitales como palancas vitales para ya no el progreso sino una aceleración “inevitable” para la Humanidad, y el determinismo tecnológico comienzan a tomar una gran popularidad y a calar en nuestra cultura, en nuestras mentalidades.

En 1999 se publicó, por ejemplo, “La Era de las Máquinas Espirituales”, libro influyente escrito por uno de los futuristas gurú más “mainstream” por excelencia, Ray Kurzweil (actual director de ingeniería en Google).

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También estas estéticas, que en parte se sustentan en la cultura futurista de los años 60 (esos Pierre Cardin y Paco Rabane, o ese “2001: Odisea en el Espacio” de Kubrik serían sólo unos ejemplos), así como en bastantes ideales del Transhumanismo, siguen manteniéndose hoy en día, con no tantos cambios como podría aspirarse con el aceleracionismo, en keynotes y presentaciones de los futuros corporativos o los “flat-pack futures” de Scott Smith.

Hablo, sí, tanto de los diseños próximos dispositivos, de anuncios donde se muestra la vida feliz del consumidor del futuro de “introduzca aquí la innovación de turno de la corporación del momento” así como de las proyecciones de Smart Cities que parecen sacadas de ReBoot en muchas ocasiones.

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Quizá el caso más alucinante de cómo ha repercutido sea el “revolucionario” smartphone Aló, que se presentó en el pasado CES 2017 (uno de los grandes eventos de tecnología comercial de referencia mundial). Los diseñadores diseñaron este smartphone… entre 1995 y 1996. Esta propuesta trata de responder al momento en el que las interfaces serán sólo de voz gracias a las IAs; es decir, sin pantallas.

Aló, un smartphone presentado en el CES 2017 (con copyright 1996-2017, como son las cosas) que plantea cómo serán los dispositivos en mundo de interfaces sólo por voz e IAs
Aló, sin teclado ni botones, translúcido y transparente, ultra ergonómico. De Jerome Olivet y Phillip Starck

Por otro lado, en algunas “subculturas” de Internet revisionistas como, por excelencia lo es el Vaporwave, o simplemente la nostalgia patente de nuestra posmodernidad han acelerado los procesos de “vintagismo” hasta hacer de lo Y2K la nueva nostalgia. Marcas juveniles como Dolls Kill, sobre todo de EEUU, están plagadas de esta moda. Desde hace un par de años, valga decirse también, las grandes pasarelas están abandonando también la nostalgia y cambiándolas por un futurismo que toma su punto de partida ahí donde se quedó parado, después de una crisis muy distópica, muy retro y retrofuturista.

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DTC 355 – Henry Buehler Obra de estilo Vaporwave
Última colección presentada por DollsKill (febrero 2017)

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Nasty Gal, febrero 2017. Extractos de presentación vía mail de nueva colección “Party like it’s Y2K. Tech yourself out. History repeats itself. Dress accordingly”

 

Ejemplo un poco aleatorio y reciente: Propuestas de baño de TCN en la reciente pasarela 080 BCN 2017
Ejemplo un poco aleatorio y reciente: Propuestas de baño de TCN en la reciente pasarela 080 BCN 2017

*Aun recordaremos aquellas discusiones en los noticiarios sensacionalistas que enfrentaban historiadores, matemáticos y gente en general para discutir si al final era el 2000 o el 2001 el año que marcaba el inicio de milenio. Aquí respetamos el feeling cultural, y que el siglo I d.C. comenzó en el año 0.

 

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